La observación como punto de partida

Mirar mejor para intervenir mejor: una herramienta básica para cualquier formador.

Observar no es quedarse callado. Es aprender a distinguir qué necesita el jugador, qué está ocurriendo en el juego y cuándo una intervención realmente agrega valor.

Antes de corregir: mirar

Una intervención puede resolver el ejercicio y al mismo tiempo quitarle al jugador la oportunidad de comprender. Observar primero ayuda a decidir mejor cómo acompañar.

Una pregunta útil

Antes de dar la respuesta prueba con: ¿Qué viste? La respuesta del jugador puede mostrar qué información está utilizando para decidir.